sábado, 23 de octubre de 2010

Sus flores del mal...

Charles Baudelaire.
(francés, 1821-1867) 

Baudelaire está considerado como uno de los más grandes poetas del siglo XIX, por la originalidad de su concepción y la perfección de la forma. Es sin duda el poeta de la modernidad francesa. Un contenido de nueva creación y de angustiosa originalidad emergía de los poemas de Baudelaire, palpitantes de tragedia íntima y de nuevos acercamientos a la vida. El poeta pule un nuevo universo lírico, la sinestesia, una combinación de imágenes y sensaciones desajustadas de su normal producción en la naturaleza.
Nace en París el 9 de abril de 1821. Charles Baudelaire no quiere probar la aventura en el confín del mundo. No desea más que la gloria literaria.
En 1842, en París, entabla amistad con Thèophile Gautier y Thèodor de Banville. Sus mejores poemas son paradójicamente el fruto de estos oscuros amores, que aparece en los poemas “Perfume exótico”, “La cabellera, “El vampiro”, “Remordimiento póstumo”, “El gatoentre otros. Probablemente inspira también al poeta los poemas “El bello navío”, “La invitación al viaje” y “La Beatriz”.
Baudelaire escribió sus primeros poemas a la vuelta de su viaje del Caribe aunque en un principio se dedicó sobre todo a la critica artística. Fruto de esto fue la publicación en 1846 de algunos de sus ensayos, llenos de sensibilidad y de penetración, bajo el titulo de “Los Salones”.
Publica sonetos, uno de ellos, “A una dama criolla”, con su verdadero nombre, así como un artículo sobre Balzac.
Publica en Le Corsaire-Satan un conjunto de aforismos y en L´Espirit Public, Consejos a los jóvenes literatos. Fustiga a los autores moralistas y moralizantes.
Aparece su novela corta “La fanfarlo”, donde el poeta, tras el personaje de Samuel Cramer, se retrata como un dandy.
Su próximo trabajo “Paraísos artificiales”, escrito en 1860, es un relato de las experiencias personales del poeta con drogas como el opio.
Muere y póstumamente, en 1868, se publicaron sus “Pequeños poemas en prosa”.


Principales exponentes




Théophile Gautier
(francés (1811-1872)


Poeta, crítico y novelista francés. Figura prominente, durante cuarenta años, de la vida artística y literaria de París. Gautier nació el 31 de agosto de 1811, en Tarbes, y estudió en París. En 1832 se alejó del romanticismo para abrazar la idea de l’art pour l’art (el arte por el arte), puesta de manifiesto en las obras Albertus (1832) y Esmaltes y camafeos (1852), su obra maestra. Gautier opinaba que el artista no tenía ningún compromiso con la ética y que, por el contrario, su obligación era alcanzar la perfección en la forma y la expresión. La impersonalidad y las cualidades técnicas de su poesía fue un antecedente para el parnasianismo, movimiento artístico que siguió al romanticismo dentro de la poesía francesa. AGautier se le conoce principalmente por su Mademoiselle de Maupin (1835), expresión de la filosofía de vida hedonista. Escribió también magníficas narraciones cortas de carácter exótico, entre las cuales cabe destacar La muerta enamorada (1836) y El capitán Fracasa (1863). Además, se cuenta entre los mejores y más influyentes críticos de su época. Algunos de sus escritos de crítica son Historia del arte dramático en Francia en los últimos veinticinco años (1858-1859) e Historia del romanticismo, publicada póstumamente (1868). También escribió libros de memorias de viajes como Viajes por España (1845), Viajes por Constantinopla (1852) y Constantinopla (1854).

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La Historia...

   


                                      Parnasianismo

Movimiento poético francés de la segunda mitad del S. XIX que se caracteriza por la reacción contra el lirismo sentimental y el descuido de la forma de la poesía romántica. Continúa la línea, ya iniciada por Téophile Gautier (v.) con sus teorías del «arte por el arte», de hacer una poesía más objetiva cuyo mérito radique no en la confidencia emocionada, sino en la consecución de una implacable perfección formal. Los poetas de esta escuela se agruparon en torno a las antologías tituladas Le Parnasse contemporain (El Parnaso contemporáneo) que el editor Lemerre publicó en 1866, 1871 y 1876. Aunque no puede hablarse de unidad de doctrina en el grupo parnasiano -el primer Parnasse contenía poesías de Baudelaire (v.),- Verlaine (v.) y Mallarmé (v.)-, todos ellos coinciden en censurar los excesos patéticos y sensibleros de la poesía romántica y reivindican los valores plásticos y el trabajo artístico como lo esencial en la obra lírica.
      El jefe del movimiento parnasiano fue Leconte de Lisle (n. el 22 oct. 1818 en la isla de La Reunión y m. el 18 jul. 1894 en Louveciennes). Este poeta combate violentamente la exhibición de temas íntimos en la poesía y se dedica al cultivo de un lirismo impersonal lleno de brillantez. Admirador de la Antigüedad clásica, busca su inspiración en la civilización griega -Poémes antiques (1852)- o en la evocación de las culturas y mitologías «bárbaras», orientales, nórdicas, etc. -Poémes barbares (1862)-, donde el exotismo va unido a una exactitud en la documentación y a un meticuloso trabajo poético que sustituye a la sacrosanta inspiración romántica.
      En la misma línea se sitúa otro poeta ultramarino, José María Heredia (v.; 1842-1905), cuyo virtuosismo y dominio de los recursos poéticos dan como resultado composiciones (recogidas en 1893 con el título de Les trophées) de una extraordinaria fuerza evocadora y llenas de hermosas sonoridades. Otros poetas parnasianos son Théodore de Banville (1823-91), Sully Prudhomme (1839-1907), Franfois Coppée (1842-1908), Catulle Mendés (1841-1909) y Léon Dierx (1838-1912), aparte de muchos otros seguidores, hoy más o menos olvidados. En efecto, si el P. tuvo el mérito de cortar radicalmente el descuido formal del romanticismo, exageró notablemente sus postulados de la impasibilidad y la belleza estética como esenciales en la obra poética. Por eso, sus autores son grandes en la medida en que se evaden, por su temática o por su tono, de este estrechamiento de la inspiración lírica y de este ejercicio de acrobacia verbal. Por el contrario, amplió considerablemente las posibilidades de la técnica poética (rimas difíciles, palabras extrañas y deslumbrantes) e implantó la preocupación de someter a un delicado trabajo de ajuste la densidad y calidad de la materia verbal. Su influencia fue grande en poetas posteriores, como los modernistas (Salvador Rueda, Rubén Darío; v. MODERNISMO), e incluso en determinados aspectos de Paul Valéry (v.).

FRANCISCO J. HERNÁNDEZ

    BIBL.: A. THIBAUDET, Historia de la Literatura francesa (de 1789 a nuestros días), Buenos Aires 1945; M. SOURIAU, Histoire du Parnasse, París 1929; P. MARTINO, Parnasse et symbolisme, París 1967; P. VAN TIEGHEN, Petite histoire des grandes doctrines littéraires en France, 3 ed. París 1954; P. FLOTTEs, Leconte de Lisle, París 1954.